
i es usted una de esas personas para quienes la llegada de la jubilación
supone el punto final de su trayectoria como individuo activo; si
opina usted que a partir de los sesenta y cinco la vida es sinónimo
de resignación, si cree que ha comenzado el epílogo
de su historia, en el que sólo cabe hacer balance y esperar
lo inevitable, si le parece hablar de futuro es una amarga ironía;
si piensa, en suma, que la ilusión de vivir tiene fecha de
caducidad, podemos hacer dos cosas: manifestar nuestra más
absoluta discrepancia -para lo cual nos bastamos-, y ofrecerle la
realidad de lo que quizás alguna vez soñó -para
lo cual le necesitamos-.
 aguilar
no quiere ser algo distinto: lo es. Por que nuestro régimen
interior es tan libre como la voluntad de las personas alojadas en
un hotel, en el que nadie tiene que hacer nada que no desee. Por que
nuestros servicios complementarios (restaurante y cafetería)
están abiertos al público, permitiendo al residente
un permanente contacto con el exterior. Porque nuestros servicios
exclusivos al residente, prestados por profesionales cualificados
(medicina general, podología, peluquería, gimnasio,
programas de animación dentro y fuera de la residencia), son
nuestro mejor aval. |